José Masot
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En una entrada anterior analizamos una imagen del horror que valió un premio Pulitzer y que fue objeto de algunas de reactivaciones en otras obras conocidas. En este caso, nos volvemos a asomar a una famosa escena, del 8 de junio de 1972, en la que Huynh Cong, conocido como Nick Ut, fotografiaba un grupo de niños aterrorizados huyendo de una nube de napalm. En el centro de la imagen una niña completamente desnuda, Phan Thi Kim Phuc, corre gritando con los brazos abiertos. Crucificada sin cruz en otra brutal imagen del horror.


Preciado reflexiona, en clave queer, sobre el género, el sexo y el poder. Preciado describe la opresión que todas las personas padecen en el sistema sexo-género, y no solo las mujeres o las personas queer (de sexualidades disidentes).


cierta incomodidad ante la reduccionista denominación de “ciencias sociales y jurídicas” debido al sesgo hacia las metodologías científicas que dicho nombre presupone en el análisis de las materias abordadas. Las verdades del arte o de la historia han quedado relegadas al plano de lo subjetivo, de lo incierto. Las ciencias sociales están aquejadas de dicha vorágine cientificista. Sin embargo, encuentran problemas para la aplicación de esquemas hipotético-deductivos tales como la mutabilidad de su objeto o que el sujeto observador forma parte de la realidad observada. A las ciencias sociales les interesan cuestiones como el dilema subjetividad-objetividad, el peso de lo ideológico, la ética o la apertura del lenguaje, que requieren ir más allá del método científico.


