Héctor J. Ibáñez Durá
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En una anterior entrada, hemos analizado las posturas acerca de la denominada Paradoja de la ficción. No resulta extraño que el grueso de los trabajos publicados sobre la Paradoja tenga su cuna en determinada geografía intelectual, cual es el ámbito anglosajón, y esté basado en un enfoque filosófico concreto, la filosofía analítica, en su sentido lato. No por casualidad, esta aparente hermeticidad o exclusividad de los análisis en lengua inglesa, con su tradicional e innegociable método analítico, se convierte a su vez en una circunstancia que quizá obstaculiza una apropiada y más multidimensionada teorización del caso que nos ocupa. Aquí proponemos, además, sondear otra forma de plantear el problema y darle solución; o incluso, tal vez, de disolverlo. La metodología empleada consiste en una aproximación fenomenológica al hecho estudiado, de modo que quedarán al margen otro tipo de enfoques, tales como el neurológico, el psicoanalítico o el propio de la filosofía de la mente.







tener derechos todos los animales?, ¿tanto los perros como los mosquitos?, ¿los derechos de los animales implicarían que los humanos les garantizasen alimentación, sanidad y hogar a todos los animales del mundo?, ¿es ético que haya animales en zoos y animales domésticos?, ¿cuál es la manera de controlar la superpoblación de una especie animal en un hábitat?, ¿es preferible la introducción de “depredadores naturales” o la caza humana?, ¿es moralmente correcto practicar la eutanasia a un animal muy enfermo y anciano?, ¿es moralmente correcto matar animales para alimentarnos?, ¿cuál podría ser la lista de derechos de los animales? A continuación expongo, como si se tratase de una entrevista, una síntesis de las reflexiones de Nussbaum sobre estos temas. 
